Andrew Bosworth, director de tecnología de Meta, reveló durante una sesión interna de preguntas y respuestas que el tiempo ahorrado gracias a la inteligencia artificial no se usará para ampliar los descansos. La compañía espera que sus empleados lo dediquen a crear más productos y nuevas funciones para los usuarios.

El hallazgo expone una pieza clave del debate laboral que acompaña a la IA: cuando una máquina acelera una tarea, ¿quién recibe el beneficio? Meta ha elegido reinvertir ese tiempo dentro de la misma jornada, sin reducir las horas de trabajo.
Bosworth rechazó recuperar los Meta Days, las jornadas libres adicionales que la empresa eliminó. Según los datos conocidos sobre esa reunión, calificó de “muy tonto” que los trabajadores continuaran preguntando por esa posibilidad.
“Yo uso esa hora para construir mejores productos”, sostuvo Bosworth al explicar su postura sobre el tiempo liberado por estas herramientas.
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La inteligencia artificial funciona aquí como una cinta transportadora que acelera tareas, pero no detiene la fábrica. La automatización, el uso de sistemas que realizan parte de un trabajo de forma automática, permite avanzar más rápido en tareas repetitivas, redacción de código o análisis de información.
Sin embargo, el interruptor no está solo en la tecnología. También está en la decisión de la empresa sobre qué hacer con el tiempo recuperado. En Meta, la respuesta es aumentar la producción y sostener la competitividad, incluso cuando la plantilla tiene menos personas.

La compañía eliminó 8.000 puestos de trabajo en mayo, una cifra equivalente al 10% de su personal durante ese año. A la vez, anunció una inversión de hasta 135.000 millones de dólares en infraestructura de IA, es decir, los centros de datos, chips y redes que sostienen estos sistemas.
Los Meta Days fueron reemplazados por dos “días de elección”. Meta mantiene cuatro semanas de vacaciones y los feriados, pero los trabajadores perciben una reducción del tiempo libre disponible frente al esquema anterior.
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La política interna también se desarrolla en un entorno de mayor control. Los empleados que conservaron sus puestos tuvieron que colaborar en la capacitación de sustitutos basados en IA, mientras programas de seguimiento de pulsaciones registran la actividad en los ordenadores portátiles.
Ese cableado de control refuerza una idea central: cada minuto ganado por la eficiencia puede convertirse en una nueva tarea. No se trata de que la IA quite trabajo de la mesa, sino de que deja espacio para colocar más trabajo encima.

El caso de Meta contrasta con otras visiones. Jeff Bezos expresó su esperanza de que la IA permita que las familias vuelvan a depender de un solo ingreso. Morgan Stanley, en cambio, advirtió que la tecnología podría llevar a millones de personas a necesitar un segundo o tercer empleo.
La clave estará en cómo cada empresa reparta esa ganancia de productividad. Por ahora, Meta muestra una ruta concreta: la IA abre una puerta de tiempo, pero la compañía espera que sus empleados la crucen para construir más, no para volver antes a casa.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











