Las tecnológicas están empeñadas en que compremos a través de sus inteligencias artificiales, y OpenAI acaba de dar el paso más agresivo hasta la fecha en este sector. Se acabó usar ChatGPT únicamente para redactar correos aburridos, resumir PDFs o picar código en Python. Ahora también quiere convertirse en tu personal shopper y en tu probador de ropa de cabecera. Un giro de guion de lo más interesante.
La compañía de Sam Altman acaba de desplegar a nivel global dos nuevas funciones de compras integradas directamente en las entrañas de su famoso chatbot. La más rompedora es, sin duda, un probador virtual de ropa y accesorios diseñado para el usuario de a pie. Una herramienta que, de paso, promete mitigar la sangría económica que suponen las devoluciones masivas en el comercio electrónico. Te haces una idea.
El funcionamiento práctico es insultantemente simple: subes un selfi o una buena fotografía tuya de cuerpo entero al chat. Acto seguido, le pasas una imagen de esa chaqueta o esas gafas de diseño que acabas de ver en una tienda online y le pides que te las pruebe. Y listo. La IA procesa los datos y te devuelve una imagen tuya vistiendo la prenda para que veas si el corte te favorece. Así de fácil.
De la captura de pantalla al armario virtual: la estrategia de retención
Para que todo esto no se quede en un mero experimento técnico y se traduzca en ventas, la interfaz ha añadido un nuevo botón llamado «Try On» (probar). Este acceso directo aparecerá de forma contextual en los resultados de búsqueda de compras dentro del propio ChatGPT. Pero los desarrolladores de OpenAI no se han quedado ahí, habilitando en paralelo una potente función de «Favoritos».
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Básicamente, han creado una biblioteca interna donde el usuario puede ir almacenando tanto los productos que le han llamado la atención como las propias imágenes generadas en las pruebas virtuales. Todo en el mismo ecosistema. Tienes tu catálogo personal de futuros caprichos a un solo clic de distancia, evitando que tengas que saltar a otras aplicaciones. Pura retención de usuarios.
A todo esto hay que sumarle una capa extra de utilidad pensada para la gente que busca inspiración. ChatGPT ahora tiene la capacidad de escanear la fotografía del look de una celebridad y rastrear internet para encontrar artículos similares disponibles para comprar. O si lo prefieres, simplemente le describes por texto el estilo o la estética (el famoso aesthetic) que buscas, y el modelo te monta el conjunto pieza por pieza. Magia pura.
El músculo técnico detrás de la imagen: ChatGPT Images 2.5
Evidentemente, hacer un montaje fotorealista de una prenda sobre la silueta de una persona sin que parezca un corta y pega chapucero de principios de los 2000 requiere mucha potencia de cálculo. Para que la experiencia sea fluida, OpenAI está exprimiendo las capacidades de su flamante modelo ChatGPT Images 2.5. Un salto generacional que pedía el mercado a gritos.
Si miramos los datos técnicos, este motor de generación visual trae mejoras muy agresivas frente a las versiones pasadas. Desde OpenAI sacan pecho asegurando que el modelo consigue una iluminación mucho más natural y unas texturas notablemente más detalladas y ricas. Algo absolutamente crítico si estás intentando simular cómo cae la tela de lino de una camisa sobre los hombros o el brillo de una joya.
También te puede interesar:OpenAI Mejora la Memoria de ChatGPT para acordarse de todos tus chatsEn otras palabras, la inteligencia artificial ahora acata las instrucciones del prompt de edición con mucha más fidelidad y, sobre todo, reduce drásticamente la latencia en la inferencia. O lo que es lo mismo, genera la imagen bastante más rápido y alucinando mucho menos en los pequeños detalles. Puro rendimiento gráfico.
La guerra por nuestros bolsillos: un terreno resbaladizo para la IA
Pero claro, debajo de toda esta innovación hay una lectura de mercado mucho más profunda. Los grandes modelos de lenguaje (LLM) y los asistentes conversacionales están buscando desesperadamente formas de monetizar al consumidor medio a través de compras online. Necesitan casos de uso reales y diarios que den dinero. Y el historial en este campo es de todo menos sencillo.
De hecho, la propia OpenAI ya tuvo que mandar a la papelera (o reformular por completo) una función anterior centrada en la compra instantánea porque los resultados de rendimiento fueron un absoluto desastre. Los usuarios simplemente no conectaron con la idea de dejarle la tarjeta a la IA. Y no son los únicos que han pisado este campo minado recientemente.
Como prueba de ello, tenemos el sonado tropiezo de la start-up de IA agéntica Instinct. Hace poco empezaron a enviar recomendaciones de productos de forma proactiva a sus clientes y la reacción fue fulminante. Gran parte de la comunidad lo percibió más como publicidad invasiva que como una sugerencia útil. Nadie quiere que su asistente virtual inteligente se convierta de repente en un comercial pesado. Una línea roja evidente.
Con este último movimiento en el tablero, ChatGPT entra sin pedir permiso a competir en el gigantesco mercado de la inspiración y el descubrimiento de moda. Un feudo hiperrentable que plataformas como Pinterest y Google han dominado con mano de hierro durante años.
Hay que recordar que Google ya movió ficha lanzando su propia tecnología de prueba virtual de ropa el año pasado. La tecnología avanza a pasos agigantados y la inversión es multimillonaria, pero tocará esperar para ver si los usuarios reales prefieren confiarle su armario a un chatbot antes que seguir buceando en la red a la antigua usanza. Veremos quién se lleva finalmente nuestra tarjeta de crédito.

Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.











