Parece que llevar la inteligencia artificial encerrada en el móvil ya no es suficiente para las grandes tecnológicas. Durante el cierre del evento anual Connect, Mark Zuckerberg soltó una de esas bombas que nadie veía venir: Meta ha presentado Muse Charm, un minúsculo dispositivo pensado para llevar su inteligencia artificial colgada de tus propias llaves. Así de simple.

Y es que la obsesión de la industria por sacar el software de las pantallas tradicionales está alcanzando cotas muy curiosos. Ya hemos visto pines magnéticos y cajas de colores chillonas que prometían jubilarnos el smartphone, pero la aproximación de la compañía matriz de Facebook parece ir por un camino mucho más terrenal y juguetón.

Un Tamagotchi hipervitaminado para la era de la IA

Si miramos la propuesta de cerca, el concepto huele a pura nostalgia de los noventa. Hablamos de un cacharro con un formato de pequeño tótem, prácticamente del tamaño de la palma de la mano, diseñado específicamente para desaparecer en tu bolsillo o engancharse al llavero del coche.

Pero claro, en lugar de alimentar a una mascota virtual con píxeles gigantes, aquí llevas a un asistente inteligente que no se calla. En su interior habita Muse, el agente de IA que Meta lanzó recientemente, y que ahora busca una presencia física constante en tu día a día.

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En concreto, este agente se manifiesta a través de una diminuta pantalla integrada en el chasis mediante un avatar digital. A nivel interno, los desarrolladores de la compañía han bautizado a este simpático rostro animado como Jolly. Una cara amigable para que no sientas que le estás hablando a un servidor frío y distante.

Evidentemente, la gracia de este aparato no es quedarse mirando su pantallita. El objetivo principal es interactuar por voz en tiempo real. Le pides cosas habladas y el bicho ejecuta tareas por ti. Todo ello sin sacar tu teléfono en ningún momento. Una auténtica locura técnica para un espacio tan reducido.

Para lograr esta inmediatez, Meta ha embutido en este diminuto hardware toda su capacidad de inferencia y respuesta rápida. El truco maestro reside en un sensor de huellas dactilares ubicado estratégicamente en una de sus esquinas.

Básicamente, pones el dedo sobre el sensor y ya estás hablando con Muse. Te saltas de golpe el engorroso proceso de desbloquear el móvil, buscar la aplicación correspondiente y pulsar el botón del micrófono de turno. Rapidez extrema.

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La alternativa barata a las gafas inteligentes

Quizás este movimiento te resulte extraño, sobre todo porque Meta ya está apostando cantidades ingentes de dinero en el éxito de sus gafas Ray-Ban inteligentes. Sin embargo, todo tiene una explicación táctica. El motivo es simple: no todo el mundo quiere, puede o le apetece llevar unas gafas puestas todo el día. Zuckerberg lo tiene clarísimo.

Según el propio consejero delegado, para todos aquellos usuarios que se resisten a ponerse unas smart glasses, este Muse Charm será la forma más rápida de hablar con la IA y, además, de mostrarle exactamente lo que ocurre a su alrededor. El dispositivo busca mantenerte conectado de forma constante a su ecosistema de software sin obligarte a llevar un ordenador en la cara.

A ello se le suma un movimiento empresarial de manual. Lanzar este «amuleto» supone una maniobra de muy bajo riesgo financiero para Meta. Fabricar llaveros es barato, y les permite experimentar con los wearables de inteligencia artificial sin jugarse los ingresos del trimestre. Si sale mal, las pérdidas son asumibles; si sale bien, han colocado su agente en el bolsillo de millones de personas.

La carrera contrarreloj hacia la campaña navideña

Ahora viene la letra pequeña de la presentación tecnológica. Si ya estabas sacando la tarjeta de crédito para hacerte con uno, guarda el entusiasmo un momento en el cajón.

Muse Charm aún no está terminado. El equipo de ingenieros de hardware sigue rompiéndose la cabeza para finalizar la disposición interna de sus componentes. Empaquetar micrófonos, pantalla, batería y chips en un llavero sin que se sobrecaliente requiere afinar mucho el diseño.

Pese a estos escollos de última hora, las previsiones de la cúpula directiva son tremendamente optimistas. La empresa apunta a que el dispositivo estará listo para enviarse durante las fiestas de diciembre. Un calendario perfecto para colarse bajo el árbol de Navidad de medio planeta.

Hemos visto cómo el mercado de la IA portátil empezaba a llenarse de promesas rotas y start-ups que venden humo con dispositivos que apenas funcionan. Sin embargo, Meta tiene una ventaja demoledora: poseen la infraestructura, los modelos de lenguaje en código abierto y el músculo económico para reventar los precios.

La pelota está ahora en el tejado de los usuarios. En unos meses descubriremos si de verdad estamos dispuestos a llevar un asistente inteligente colgando de las llaves de casa, o si preferimos dejar a la IA tranquila dentro de nuestro móvil de toda la vida. Veremos qué dictan las cifras de ventas.

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