The Wall Street Journal puso el foco sobre un problema que Gartner ya nombró con una etiqueta precisa: AI agent sprawl, la proliferación descontrolada de agentes de IA. El hallazgo revela una paradoja incómoda: las compañías adoptaron estos asistentes digitales para ordenar tareas, pero ahora lidian con un sistema cada vez más difícil de ver, medir y controlar.
Según Gartner, apenas el 13 % de las empresas tiene una gobernanza mínimamente sólida sobre estos agentes. Y la consultora prevé que una firma media del Fortune 500 podría pasar de menos de 15 agentes hoy a más de 150.000 en 2028, una cifra discutida, pero útil para mostrar la magnitud del cambio.

La pieza clave es que crear uno de estos agentes ya no exige saber programar. Muchos empleados pueden armar asistentes personalizados sin pasar por sistemas, y ese mecanismo abre una oportunidad práctica, pero también enciende un interruptor de riesgo.
Los agentes de IA cada uno consume tokens (fragmentos de texto que el sistema procesa y cobra), usa permisos, accede a datos y puede tomar pequeñas decisiones automáticas. Si aparecen cientos o miles sin supervisión, el cableado digital se vuelve opaco.
También te puede interesar:El 80 % de Empresas Han Despedido Empleados para Cambiarlos por IA, Sin Mejorar Resultados RealesAdemás, el problema no es solo económico. También toca la ciberseguridad, porque un agente redundante o mal configurado puede abrir una puerta innecesaria a datos sensibles o repetir tareas con información que nadie auditó.
El costo oculto del “cableado” digital
Los casos concretos ayudan a bajar la discusión a tierra. DaVita, dedicada a tratamientos de diálisis, ya cuenta con más de 10.000 agentes creados por sus propios empleados. La dirección sostiene que esa expansión puede ayudar en áreas ligadas a la seguridad del paciente, aunque todavía no exhibe un plan claro de control.

En FICO, mientras tanto, se crean docenas de agentes nuevos cada día en distintos niveles de la organización. Y en Magnum Ice Cream detectaron que la duplicación de agentes no solo suma gasto: también añade riesgo de ciberseguridad, porque multiplica accesos, funciones y puntos ciegos.
Ese es el engranaje que más preocupa. Un agente repetido no es inocente. Consume recursos, gasta dinero y añade una capa de complejidad en una infraestructura que ya venía exigida por la automatización.
De hecho, varias empresas recortaron plantillas para avanzar con procesos automáticos. Amazon, por ejemplo, despidió a más de 30.000 empleados en seis meses en medio de esa tendencia. Pero la automatización sin un tablero central también puede generar una factura nueva: más herramientas, más consumo y menos visibilidad.
Una guía para poner orden

Frente a este escenario, Gartner publicó una guía específica para gestionar la expansión. La clave no parece ser frenar por completo la creación de agentes, sino ordenar su inventario, definir quién puede activarlos y revisar si realmente cumplen una función distinta.
En términos simples, las empresas necesitan un electricista antes que otro vendedor de enchufes. Necesitan saber cuántos agentes tienen, qué datos tocan, cuánto cuestan y cuál es su función real dentro de la operación diaria.
El futuro inmediato no apunta a menos agentes, sino a mejores reglas. Y si ese tablero central aparece a tiempo, la IA todavía puede convertirse en una ayuda concreta en lugar de una casa llena de interruptores que nadie se anima a tocar.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.









