Anthropic siempre ha vendido la imagen de ser el «niño bueno» de la inteligencia artificial. La alternativa ética, segura y centrada en no romper las cosas. Sin embargo, la realidad entre bambalinas parece oler bastante a pólvora y descargas clandestinas. Sony Music Publishing y Warner Chappell Music acaban de presentar una macrodemanda conjunta ante un tribunal federal de Estados Unidos apuntando directamente a la yugular de la compañía.
Y la acusación no se anda con rodeos literarios. Las grandes discográficas afirman que la compañía ha utilizado decenas de miles de canciones sin licencia para entrenar a su flamante modelo de lenguaje. Estamos hablando de uno de los mayores robos de propiedad intelectual que recuerda la industria, según denuncian.
Cifras mareantes y letras de Taylor Swift en el banquillo
Si echamos un vistazo a los números de la demanda reportada por Music Business Worldwide, la agresividad legal asusta. Sony y Warner exigen hasta 150.000 dólares de indemnización por cada obra musical infringida de forma deliberada. Pero la factura no termina ahí, ya que reclaman otros 25.000 dólares adicionales por canción. El motivo es simple: alegan que Anthropic eliminó activamente la información sobre la gestión de derechos de autor durante su proceso de recolección de datos.

Es decir, si multiplicas esa sanción por las miles de obras afectadas, la multa podría ascender a miles de millones de dólares. Para que te hagas una idea del calibre del catálogo pirateado, el documento judicial menciona éxitos mundiales como «Paper Rings» de Taylor Swift, el incombustible «Eye of the Tiger» de Survivor, «Livin’ On a Prayer» de Bon Jovi o el mítico «Hallelujah» de Leonard Cohen. Canciones que valen oro.
También te puede interesar:El Próximo Modelo de Anthropic podría anunciarse en las próximas semanasPorque aquí radica el verdadero problema técnico: los famosos guardrails o barreras de seguridad. Sony y Warner sostienen que Anthropic no ha implantado protecciones decentes. Le pides a Claude que te recuerde la letra de un tema de Bruno Mars y el sistema te escupe el texto completo sin pestañear. Una negligencia técnica que, según las discográficas, demuestra que priorizaron la ventaja competitiva antes que cumplir la ley.
Torrents, libros piratas y chats internos comprometedores
Claro que, lo verdaderamente jugoso de este caso está en los métodos de entrenamiento. El texto legal detalla prácticas que dinamitan por completo esa fachada de start-up hiperresponsable. Según los demandantes, el cofundador Benjamin Mann tiró de BitTorrent en 2021 para descargar de golpe más de cinco millones de libros desde Library Genesis. Una barbaridad de datos.
Por si esto fuera poco, meses después otros empleados habrían bajado dos millones de títulos adicionales usando Pirate Library Mirror. De hecho, un juez ya calificó esta conducta en un litigio previo de escritores como una auténtica «piratería a gran escala». Ni rastro de licencias comerciales.

Pero la verdadera joya de la corona para los abogados son los mensajes internos filtrados. En uno de ellos, desclasificado de procedimientos anteriores, el propio Mann describía internamente a Library Genesis como un sitio «turbio como la mierda». Evidentemente, los trabajadores sabían que estaban caminando sobre el fino hielo de la infracción de derechos de autor. Y siguieron adelante.
También te puede interesar:El Próximo Modelo de Anthropic podría anunciarse en las próximas semanasA ello se le suma una táctica de scraping implacable. Las discográficas acusan a Anthropic de montar un pipeline para extraer letras directamente de plataformas legales como MusixMatch y LyricFind, esquivando los pagos. Incluso mencionan la existencia de un agresivo sistema de escaneo destructivo de libros de segunda mano. La máquina necesitaba engullir tokens, costara lo que costara.
El cerco legal sobre los LLM se estrecha cada vez más
Lo peor para Dario Amodei y los suyos es que llueve sobre mojado. Anthropic ya lleva arrastrando otra demanda gigantesca por los mismos motivos desde hace tiempo. La iniciaron Universal Music, Concord Music Group y ABKCO en 2023, y la ampliaron drásticamente en enero de 2026.
En ese caso paralelo hablamos de más de 20.000 títulos musicales en juego y compensaciones solicitadas que superan los 3.000 millones de dólares. Básicamente, la industria musical entera ha formado un bloque sin fisuras para asfixiar económicamente a cualquier modelo de IA que haya parasitado sus catálogos.
La narrativa del uso legítimo que tantas tecnológicas han esgrimido empieza a chocar contra un muro judicial muy duro. Venderse como la empresa moralmente superior está muy bien para atraer rondas millonarias de Silicon Valley, pero los tribunales solo miran qué hay en tus discos duros. La pelota está ahora en el tejado de los jueces, y tocará esperar para ver si este frente común de las discográficas acaba sentando una jurisprudencia que obligue a reiniciar por completo cómo se entrena la inteligencia artificial.

Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.










